No se ha perdido la esperanza, buen gesto del Centro Democrático, eso es justamente practicar la buena democracia, la humildad hace parte de la gallardía, ceder su espacio para construir futuro, ese que se percibe borrascoso.
No hay lugar a engaños y lo repito de nuevo, no es Gustavo el que aglutina la indignación colectiva y la reacción frente al establecimiento, es el fenómeno Petro alimentado por la interminable lista de oprobios cometidos contra el erario público, lo que ha dado lugar a un entorno enrarecido de rabia, una especie de cólera colectiva se plasma en la sociedad que justamente esta reaccionando ante el cansancio de buscar alternativas, ante años de promesas incumplidas; esto es justamente el origen del fenómeno Petro, que unido a la desesperanza, el desempleo, la informalidad, la inseguridad y la brechas en educación, alimentación y salud, terminan llevando a la elección de Gustavo; seamos claros, los márgenes de sostenibilidad democrática se hacen cada vez más estrechos.
Alcaldes que fueron suspendidos, hoy alardean de su caudal electoral, legisladores con sombrías redes de contratación se ufanan de sus triunfos y se burlan de la sociedad, la compra de votos, la liberación de la ley de garantías, la contratación a favor de la política y su direccionamiento, son tan solo algunas de las practicas interminables de los vicios políticos, que poco a poco van minando la institucionalidad; justamente la que hoy se encuentra amenazada.
La tibieza y la dulce reacción de no señalar lo incorrecto, es una critica que debe asumir el sector privado; esa frase perversa de “hacernos pasito”, se vuelve cómplice y por supuesto también contribuye al resquebrajamiento del orden institucional; la tiranía de los pillos no debe continuar primando sobre el reclamo social; una distorsión detestable ejercida por años nos lleva al ocaso de la credibilidad; así el fenómeno Petro no es construido por Gustavo, se lo construye la mala tradición de lo público y el desfalco continuado del erario a través de la corrupción; da lástima pero es real.
El pulso no es menor, el ambiente no está para fiestas y jolgorios, lejos de haber obtenido un triunfo, tan solo se nos abre una ventana de esperanza aún en construcción, es necesario fortalecerla. La confirmación de la candidatura de Cambio Radical haría volar en mil pedazos el plato que por ahora esta resquebrajado y con posibilidades de reconstruirlo. Buen ejemplo del Centro Democrático, el camino es desprendernos de ilusiones banales por parte del candidato del Centro de la Esperanza, a lo sumo divide y el día de las elecciones no suma, igual con las otras candidaturas con nulas posibilidades de triunfar, pero sí de restar.
Es hora entonces de cerrar filas, no es de poca monta el riesgo que hemos construido, un llamado a los dirigentes, empresarios y ciudadanos a no continuar con posiciones tibias, quizás tan solo nos queden escasos cuatro años más de vida democrática, los necesitamos con carácter por el bien social para un mejor devenir para la sociedad.
Por supuesto un llamado a las huestes del partido conservador, a cambio radical, al partido de la U, al partido liberal, al nuevo liberalismo y a todos aquellos que quieran sumar, entender que la opción es la convergencia, las posiciones de inteligencia electoral poco aportan; son tiempos tempestuosos, cuyo camino es la unión, por ahora tan solo tenemos una señal de esperanza en FICO, que no debemos dejarla en el crepúsculo de las vanidades personales.