La Tiranía de los Contratos de Adhesión

POR: Luis Guillermo Velásquez López
MPEP. Pensamiento Estratégico y Prospectiva Empresarial

Es claro, la carga del riesgo está a cargo de los adherentes, sobre esto no hay interpretación alguna, como tampoco está en discusión el clausulado y las condiciones del contrato firmado entre las partes; esa es la ley del contrato que no fue explicada de manera oportuna y con suficiente detenimiento.

No obstante, la ocasión amerita revisar lo que se esconde y no se visualiza en algunas carteras de inversión promovidas por los fondos privados.

Bien lo expone Nassim Taleb en su libro “Jugarse la Piel”. Con sinceridad, los fondos no se juegan la piel por sus afiliados, ellos nada tienen que perder, se encuentran protegidos por múltiples estipulaciones en los contratos y finalmente el riesgo es asumido por los pensionados y quienes están ahorrando para un mejor futuro.

El día de la vinculación exponen todas sus bondades, la importancia del grupo económico al que pertenecen, la solidez, el cumplimiento, el patrimonio y su gran experiencia en los mercados y al final; la firma para el traslado de los fondos.

¿Quiénes se han jugado la piel? los trabajadores y los pensionados que han logrado con el paso del tiempo construir un ahorro de manera silenciosa, destinando un porcentaje de sus ingresos que mes tras mes se jugaron la piel en su trabajo y quizás para entonces; ya la piel con el paso de los años se encuentre ajada y deslucida, al final de la senda de la vida.

Mientras esto ocurre, los fondos no se juegan la piel, ésta se mantiene reluciente, lucen vigorosos y nos trasmiten la idea de fortaleza, una historia que bien vale la pena revisar con algo más de detalle,  y recuerde sus asesores poco tiempo le dedican a explicarle el riesgo implícito en el articulado de los contratos, lo importante es la vinculación del cliente; en éste sentido la asimetría de lo firmado dista de la realidad de protección para buen retiro, o por lo menos, disponer de los ahorros de manera oportuna.

Urge una revisión a los fondos, ellos deben mejorar su comunicación, asumir riesgos y no limitarse al cobro de las comisiones sin resultados; si se consideran profesionales en la administración de riesgos, éstos deberían garantizar como mínimo el valor de los fondos al deterioro de la inflación, pero no; ellos están salvaguardados de toda volatilidad que finalmente recae sobre los ahorradores, que son los verdaderos constructores de futuro, aquellos  que dejaron la piel en el trasegar de la vida.

No tienen nada que perder, el idioma es la volatilidad del mercado, fácil explicarlo cuando no se detienen a comunicar de manera más explicita el balance de los riesgos, sin retorno garantizado y en ocasiones negativos, sin embargo; la comisión se liquida a favor del fondo, sin importar la afectación patrimonial. Pero las alternativas que promocionan pueden contener un mayor impacto hacia los ahorradores, algunas de ellas carecen de liquidez y se encuentran restringidas y atadas a ciertos fondos de capital privado, no obstante, de haber cumplido con el tiempo mínimo de permanencia; sin duda un desbalance que poco aporta a la protección de los ahorradores.

Las cifras señalan un ahorro pensional cercano a los $ 350 Billones, una cifra nada despreciable, fruto de años laborales de mujeres y hombres trabajando, ahorrando de manera recurrente, que se han levantado día tras día a forjar un país más próspero, pero que al final de cuentas, pueden ver sus ahorros desvanecidos y mutilados por una deficiente gestión en los activos; pero esto no resulta relevante para fondos a la hora de materializar las inversiones; siempre hablarán de la volatilidad de los mercados y cualquiera que sea la vía, positiva o negativa, estarán protegidos, recaudarán su comisión, sin embargo, el riesgo estará 100%  cargo de quienes nos hemos jugado la piel.

Con franqueza, urge revisar éste desbalance que poco aporta a la estabilidad social de una nación y a la construcción de una sociedad más justa y con una menor concentración de riqueza.