ESCENARIOS DE INCERTIDUMBRE

POR: Luis Guillermo Velásquez López
MPEP. Pensamiento Estratégico y Prospectiva Empresarial

No hay duda, el futuro se enmarca en un escenario de incertidumbre, no obstante, las decisiones deben ser implementadas en la búsqueda de opciones que nos permitan transitar el camino espinoso que aún nos resta por recorrer.

Asistimos al llamado tercer pico de la pandemia y desde ya se escuchan alertas tempranas del cuarto pico y quizá algunos más, en una escena que aún no devela su contenido en la historia de la humanidad.

Quienes por razones de la actividad profesional hemos tenido la oportunidad de trabajar con modelos dinámicos y financieros, así como la analítica de datos para la toma de decisiones, siempre resultaba de interés recordar los planteamientos del profesor Howard Raiffa acerca de las decisiones. Un decisor puede analizar, continuar estudiando el caso, recopilar una mayor información, verificar la pertinencia de la data, reprocesar lo investigado, en la búsqueda de acertar en su laudo, todo lo anterior como parte del debido proceso y por supuesto, tomar la decisión correcta pero tarde; en cuyo caso su aporte a la cuestión a resolver sería bastante marginal y de escaso impacto.

Los empresarios, dirigentes y gobernantes entienden este principio de incertidumbre. Las deciones por lo general se toman en escenarios de volatilidad y por supuesto recaudan la mejor información posible y son conscientes de la administración del riesgo; no obstante, ejecutan las decisiones y gestionan los conflictos que de ellas se deriven.

Poco aporto la decisión del confinamiento en las principales ciudades del país, esta fue una decisión tardía; la data y la trayectoria de la pandemia indican lo previsible. El día 15 de noviembre del año 2020 los contagiados registraron una cifra de 7.112 antes de las vacaciones de fin de año. Para la fecha del 15 de diciembre el número aumento a 10.130, un comportamiento vaticinado debido al aumento del contacto social y la movilidad, momento en el cual los epidemiólogos pronosticaban un aumento en la curva de contagio como efectivamente sucedió. Al 15 de enero de 2021 las estadísticas indicaron un total de 21.078 contagiados.

Algunos ciclos son reiterativos mientras no se logre intervenir sus causas de manera importante y definitiva; lo cual no ha sucedido a la fecha. Nos encontramos en etapas de atención sanitaria y vacunación, lejos aún de controlar la situación. La data antes comentada era relevante y su comportamiento predecible; el día 15 de marzo de 2021 el total de afectados por el coronavirus mostro una cifra de 2.740 personas afectadas, nótese bien el guarismo antes de la temporada de semana santa; para el 11 de abril a escasos 8 días de concluido el asueto de la semana mayor, el guarismo marco un total de 17.483 casos.

Mientras otros países con índices mayores de vacunación y menor afectación de acuerdo a su perfil estadístico; la política del confinamiento fue clara, la flexibilidad no es un buen camino para atender impactos pandémicos y persistieron en armonizar la vacunación con el confinamiento; una fórmula que parece ser la respuesta para superar la crisis sanitaria.

El dilema de las decisiones no debe estar tamizado por las influencias que buscan soluciones pasajeras de corto plazo, son entendibles las necesidades y la demanda de atenciones básicas y de reactivación, pero al final de cuentas el saldo está en rojo. Canjeamos 5 días de vacaciones por un confinamiento tres veces mayor y una factura de muertes que cedió a la tendencia bajista, para retomar el camino ascendente, con una cifra cercana a los 15.000 contagiados, si la comparamos con los registros del 15 de marzo; una decisión tardía de confinamiento que poco aporto al manejo del escenario de incertidumbre por el cual trasegamos.