Simetría e Impactos Macroeconómicos

POR: Luis Guillermo Velásquez López
MPEP. Pensamiento Estratégico y Prospectiva Empresarial

Complejidad, sería la palabra acertada para describir el hoy, no obstante, un panorama de incertidumbre se extiende hacia el futuro; al tiempo que una gran cantidad de alertas tempranas están en desarrollo que es necesario examinar y por supuesto, deben ser parte fundamental en la agenda de los empresarios.

En escritos anteriores habíamos explicado que los continuos conflictos acaecidos durante la denominada guerra fría en su gran mayoría fueron asimétricos, potencias militares y con capacidad nuclear invadían territorios y naciones, cuyo resultado final no fue positivo, asistimos durante años a enormes descalabros geopolíticos de profundas repercusiones.

La invasión devastadora y mortífera llevada a cabo por el gobierno ruso a Ucrania, es una confrontación de orden simétrica en la esfera diplomática, así en el campo de batalla se lleve a cabo una guerra asimétrica, de poderío militar ruso ante Ucrania.

Los espacios de entendimiento se agotan y los limites de una guerra simétrica parecen aflorar en el horizonte, rusia no cesa en su avance, al tiempo que los países de la OTAN y sus aliados esgrimen sanciones de orden económico cuyo efecto parece disiparse ante la dependencia energética de Europa y Asia en el corto plazo, a tal punto que las exigencias del pago del gas y el petróleo son reclamadas en rublos, asunto que de alguna manera contribuye a estabilizar la moneda rusa, pero el mensaje es claro, sus objetivos continúan y los bloqueos económicos se diluyen.

El mundo está alterando el concepto de la globalización; esa que se practicó a ultranza hasta antes de la pandemia. Las economías están replanteando la dependencia de ultramar, se están replegando hacia el interior, en busca de una menor subordinación de materias primas y de suministros críticos, entre ellos las fuentes de energía y el suministro de alimentos esenciales y los abonos fundamentales para la sostenibilidad agroalimentaria; sin embargo, la situación es transversal desde el punto de vista macroeconómico. Las economías se encuentran tensionadas tanto en sus aspectos logísticos como monetarios, reflejados en una tasa de inflación global que no parece ceder, en donde los ajustes monetarios llevados a cabo no logran sus objetivos a cabalidad; esa medicina de vieja data es necesaria acompañarla de otras acciones e iniciativas, que permitan retomar el flujo del comercio y alejarse de los mercados de desabastecimiento y especulación de precios.

Por supuesto estas decisiones toman tiempo, pero es pertinente timonear el rumbo, la situación geopolítica ha cambiado, la simetría entre potencias pone el juego la supervivencia del homo sapiens; ya el dialogo ha girado al suministro de armas para detener la invasión, son coloquios de guerra, distopías reales con espacios diplomáticos  tensionados que parecen dispersarse hacia otros países, fronteras en conflicto y discordias históricas no atendidas comienzan de nuevo a ser protagonistas, en un mundo convulsionado por los enfrentamientos simétricos.

Colombia no es ajena a esta realidad mundial, ya encajamos una inflación del 8.53%, cifra que es general y por lo tanto es perentorio profundizar en ella. Los alimentos y bebidas registraron una variación del 25.37%, este resultado explica en buena parte que la inflación para los vulnerables se ubicó en el 10.35% y para los pobres en un 10.46%; una brecha del 22.63%, sin duda, un argumento más de indignación que es menester atender.

Las solas políticas monetarias no van a ser suficientes, en un país donde se desperdicia un 30% de los alimentos por malos manejos, allí se requiere de una gestión más profunda, de cómo articular el país rural con la realidad urbana, una cadena de especulación abismal que es  forzoso desarticular, habrá que redireccionar parte de los recursos del petróleo bajo una política de sostenibilidad social, que es necesaria, los aranceles e impuestos a la cadena logística e insumos agrícolas ya intervenidos es prioritario su permanencia, pero también lo es la innovación en toda su extensión, incluyendo la inversa y por supuesto promover las competencias del país, serían algunas de las iniciativas complementarias a las solo políticas monetarias.